Si no fuera por...
7.09.2007
La ciudad no es para mi. De eso estoy seguro
Cada vez estoy más inoperante. En cuanto a actividad blogística se refiere, claro. Aunque en otras cosas también. Qué se le va a hacer. ya no me puedo prometer que lo voy a mantener más regularmente, porque seguramente no lo cumpliría (y uno es hombre de palabra).Hace unos pocas entradas estábamos en verano y de nuevo la canícula está encima. Eso da idea de lo poco que aporto a la blogosfera.
De nuevo soy rústico. Como todos los años en esta época, logro zafarme de los agobios de la ciudad y me recluyo en el campo. Un madrileño no lo consideraría ni siquiera pueblo, pero cuanto más tiempo paso en él, menos entiendo como es posible que los seres humanos hayamos llegado a crear sitios como las ciudades. Realmente, cada vez que vuelvo a ella, siento tal sensación de agobio, ruidos congestión humana que no soy capaz de comprender que voluntariamente decidamos sumergirnos en ella. Justo lo contrario que opinaba Celentano. Definitivamente, la cidad no es para mi (¿quién dijo esto antes :))?
3.28.2007
Soy envidioso. Lo reconozco
Puff... Marzo ya. Lo mio es abandono y lo demás son cuentos. Y el caso es que siempre me propongo actualizar la cosa esta a menudo pero en fin... Bueno a lo que vamos, que se nos hace de noche.Me llamo 'decía yo' y soy envidioso (saludos, abrazos de fraternidad, solidaridad...).
Pssii, tengo envidia. Lo reconozco, pero no es envidia sana. Más que nada por que eso no existe. La envidia supone un deseo frustrado, un ansia y eso, no es sano. La envidia hace daño, duele y eso, no es ni puede ser sano. En el fondo no debería ser ni siquiera pecado porque uno no la controla. Seguro que es una mala traducción de la Biblia, como siempre :). Pero tampoco es mala. lo malo es la mala leche que a menudo la acompaña, pero no siempre. Espero que ese no sea mi caso. Pero... ¿en que estaba? ¡Ah, si! lo mio... decía que soy envidioso, pero ¿que es lo que envidio?
Ahí está lo malo. Envidio al que es feliz por lo que tiene, al que es feliz por lo que es, o al que lo es por lo que ama, o por lo que es amado, por lo que espera o lo que recuerda, al que es feliz por lo que vive al que lo es por como lo vive.
Entonces, ¿envidio el tener, ser, amar o ser amado, recordar, vivir en definitiva? Mucha envidia, me parece...
En realidad envidio al que es feliz y tiene una razón para serlo.
un día de estos me subo a una estrella
1.09.2007
Año nuevo ... y nada nuevo por aqui
Lo triste de empezar un nuevo año es que normalmente no supone nada nuevo. si lo anterior fue maravilloso, pues miel sobre hojuelas pero como no suele ser así, al menos en mi caso es que a uno se le quitan las ganas de celebrar nada.Y ya de paso, ahí le duele. Me gustaría más la navidad si no tuviéramos que celebrar nada. A mi, la verdad no me queda ni maldita la gana de celebraciones, pero no te queda más remedio que integrarte en la dinámica colectiva del asunto y ahí le duele.
Y los regalos. ¡Ay los regalos!. Si algo es realmente absurdo es el gastar por gastar. Me puede. Con mucho esfuerzo he logrado que no me regalen nada. Que raro soy ¿no?. El cso es que no necesito nada. A decir verdad si, pero no es cuestión de dinero y como las cosas que quisiera no me las van a dar, pues no quiero nada. Sencillo ¿no?. Pues no señor años de trabajo y marginación social navideña me ha costado pero lo he logrado. Este año no se ha tirado el dinero en mis regalos. Creo que puedo estar moderadamente satisfecho.
Pasado todo esto, abordemos el 2007. Como cualquier persona de bien tendría que apuntarme a un gimnasio. ¿Por lo comido? No, que vá... en realidad no he comido tanto, pero la inactividad casi permanente me está dotando de una forma física lamentable y aprovechando el nuevo año podría intentar remediarlo. ¿El colesterol? bien gracias, gordito y creciendo; el año que viene se me va ya a la mili.
También podría embarcarme en una colección de fascículos que me permitiera el tradicional pasatiempo de perseguir al kiosquero en busca del fascículo perdido y que no me permite encuadernar el libro de marras.
Casi mejor no hago nada. Como propuesta de año nuevo me comprometo a que el próximo fin de año me comprometeré a algo... probablemente.
Si la navidad me gusta, ¿por que me sienta tan mal?
9.13.2006
Se acabo lo que se daba. El tunning y desgracias varias
Ya estamos de vuelta. Se acabó el verano. No las vacaciones, que esas ya cayeron hace tiempo, ni tampoco la estación, que aún le queda algo, pero cuando todos volvemos al curro (los que tenemos, que esa es otra), cuando dejamos el pueblo o el lugar donde huimos del calor, cuando por la noche empezamos a dejar de sudar incluso cuando sólo dormimos, ha acabado el verano.Sin embargo, cuando volví el otro día a casa, cuando me reconvertí en urbanita, lo primero que me conectó al mundo real no fué nada de eso. Fué un simple ruido.
Me encontraba dormitando los últimos calores veraniegos en el sofá cuando me despertó un tunero (que Alá confunda) con el chunta chunta del reggaeton de turno. No había duda de que me encontraba inmerso de nuevo en la modernidad ciudadana.
Está claro que además de la expulsión del paraiso, al ser humano le caerían desgracias que aparecerían periódicamente a lo largo de la historia y la que nos ha caído a nosotros es el tunning.
Para quien no sepa en que consiste, basten dos palabras. Cójase un vehículo y a un sujeto y permítase a este demostrar cuan hortera y zafio puede llegar a ser. Déle carta blanca para convertir un vehículo en un monumento al mal gusto y dótelo de potencia sonora para que nadie pueda ignorarlo cuando circule por la calle.
Lo más gordo es que esta suerte de individuos se creen admirados. Cuando, a su paso el espantado peatón vuelve la mirada acordándose de toda su familia (viva y muerta) el se cree que es pura admiración por la obra, avivando su ansia horterotunera.
Otra losa que se nos cae encima al final del verano es la llegada de la basura televisiva.
Fieles a su cita como las colecciones de fascículos, inundan de repente las parrillas televisivas. Ya tenemos asediando el GH, el OT, los del hielo, y ni se sabe cuantos más apareceran antes de que el més acabe.
Seguramente sus participantes practican el tunning, o les gustaría hacerlo. Ya se sabe, Dios los cria... Desde luego, como mínimo practican el tunning mental. Pero lo increible de todo esto no es ya el colectivo que participa sino el que disfruta viéndo las evoluciones en la pista, quiero decir en la pantalla, de los participantes. Esto es mucho más preocupante. Cualquier pais se puede permitir tener un subconjunto finito y limitado de descerebrados, pero la cantidad de lobotomizados que se genera puede resultar inadecuada para el progreso. Eso si; proporcionan un vivero de 'noticias' para completar las parrillas de televisión de determinadas cadenas.
A esto hay que añadir el efecto colateral que tiene en las conversaciones de café, cañas y reuniones de amigos. Más de una vez me he encontrado con el problema de no poder opinar. ¿Como voy a opinar sobre si Sergio tiene razón al denunciar a Sylvia o Pablo es malo por abandonar a Manoli, si no sé quienes son los sujetos de marras? Porque, señor, me niego a ponerme al día ne esos temas. Me empiezo a sentir como un marginado en la sociedad de la comunicación.
De hecho no estoy seguro de que alguien lea esto, pero me quedo de un a gusto... ¡Gracias, querido lector, por su terapéutica ayuda!
8.07.2006
Y yo... ¿sirvo?
Ahora ya estoy en el pueblo. Si, es que la temperatura de la ciudad este año no la soporta ni el que inventó el Dakkar. Allí al menos estoy más fresquito. Además el coche dispone de aire acondicionado. Total, que en vez de calor voy a acabar sacando el plumas.Al final, entre unas cosas y otras creo que me he acatarrado. Y he acabado en el consultorio de las SS (Seguridad Social) del pueblo.
Y allí me encontraba en la sala de espera mientras llegaba el médico. Aburrido de leer revistas para la tercera edad y para disminuido físicos (las únicas que había). Un señor mayorcito ya, al menos sesenta creo, agroman de aspecto, con pinta de haber currado en su vida mucho más que yo está sentado frente a mi. Entra un nuevo paciente y ante la habitual pregunta ¿quien es el último? responde: 'servidor'.
No pudo menos que llamarme la atención. No tanto por el hecho de que esa frase cada vez de oye menos si no por su significado. ¿Servidor?, ¿a quien sirve?, ¿al que entró?, ¿a todos, los presentes?. No sé; quizás esa respuesta denote una costumbre ancestral de no valorarse a si mismo,de haber pasado toda su vida sirviendo a los demás, de ser el último de un imaginaro escalafón. O, quizás es una costumbre, una reminiscencia de otros tiempos recientes en los que salvo unos pocos, todo el mundo era servidor.
El caso es que me dejó un regusto un poco raro como avergonzado
Si lo se me quedo en casa
Bueno. Ya he vuelto de la playa. Si, yo también sucumbo, aunque sea por una semana, a esa extraña costumbre de maltratar cuerpo y mente en lo que se supone que son unas descansadas vacaciones.Acabé cayendo en un hotel cuyo estatus y categoría (muy alta) no se corresponden 'exactamente' conmigo, pero vamos, para que quejarse. En principio encantado; tenía de todo. Varios restaurantes, bares, cervecerías y cafeterías, piscinas, bueno, lo que se dice de todo.
Por tener tenía hasta dos ventanas que daban a sendas partes del 'complejo' (resort, que los llaman ahora) que funcionaban como mando a distancia musical. Abro una y disfruto de una machacona salsa caribeña; abro la otra, música de pallasos que entretienen a los niños. Era la temida animación. Además "full-time"; empezaban prontito por la mañana y acababan a la una y media de la madrugada. Lo único bueno de semejante hilo musical era disfrutar del paisaje de por la tarde. No, el paisaje no consiste en ver esculturales cuerpos en la piscina; aún más divertido es el contemplar al variopinto grupo se seres humanos que intentan aprovechar las vacaciones aprendiendo a bailar el "mueve la colita", "aserejé", "la macarena" (que aún da de si) y demás desastres musicales.
Y todo esto haciendo alarde del mogollón de decibelios que los equipos les permitían usar.
El colofón de los despropósitos tuvo lugar a la entrada de la piscina el último día. Eso si que me proporcionó las mayores ganas de reir de la semana. Salía de la piscina pasando al lado del pabellón de los animadores donde ambientados por musica chillout (como no...) la misma coleción de la macarena (o eso me pareció a mi) aprendía a relajarse con una sesión de Tai Chi (es que lo de mover la colita estresa mucho). En eso que me cruzo con una matrionio joven con niño que se dirijen a la piscina y ella toda eufórica con el espectáculo seu queda mirando las evoluciones del relax oriental y exclama: " Miiiraaa L'aerobí..." (Trad: Mira, el aerobic...) Desternillante.
Pero el mar es grande muy grande. Tan grande que frente a mi playa, pero un poco más lejos, se estaban repartiendo pepinos y balas como para un bazar. Como siempre, una panda de cafres que seguramente se aburrían por que no tenían Tai-chi ni Aerobí, se dedican a tocar las narices al vecino de al lado que mira tu por donde es tan burro coo ellos y además no tiene sentido del humor porque se ha dedicado a devolvérselos por tierra mas y aire. Ya tenemos otra montada, por si no había pocas. Como siempre en medio, en ambos lados an pescado a un montón de civiles que como no han podido venir al mismo hotel que yo están pasando las de Caín.
Y en ese mismo mar que tan grande es pero un poco más abajo de donde estuve, los nuevos ricos que se forran proporcionándonos miles del casas en la costa (pena que no me da para comprar una)intentan explicarles a la justicia que cualquier sitio es bueno para construir y que si no dan libertad a las empresas este país no va a ningun sitio y además los planes de urbanismo son algo tan bonito como inútil (donde esté una buena comisión...)
Poco después cojía a mi familia, me metía en el coche y a sufir el tragapuntos de las carreteras. No se cuantos me habrán birlado este verano.
Por lo menos no me han picado medusas, ni me he intoxicado con nada. Algo es algo. El verano que viene volveré a repetir la experiencia.
7.10.2006
Todo vuelve a su sitio
El vacío nos embarga. Se acabo el mundial, el Papa ha vuelto a su casa (el Vaticano o Castelgandolfo, no se), el calor achicharra al pais como es su deber y asi, de golpe y porrazo nos quedamos sin chicha.Ante la invasión futbolera clerical, estos dias he podido disfrutar de teleEspe, quiero decir Telemadrid, que viene a ser una versión audiovisual del Fede de la Cope. En pleno telediario aparecía un supuesto célebre hispanista largando al aire como España se desmiembra. Es lo menos malo que le puede pasar a un pais en el que su presidente no va a la misa del Papa (anatema sea...).
Como no pasa nada nuevo tendremos que dedicarnos a informarnos de las bodas entre famos y famosuelos (hetero bodas, por supuesto), prepararnos a la nueva edición de los 'triunfitos' que ya amenaza y que se yo otra sarta de penalidades.
Casi mejor me dedicaré a leer, ver buen cine donde lo pesque y a escuchar música (si no fuera por ella...)
Es lo más que puede dar de sí este més en este pais. Si, yo también me iré a la playa. Eso si, no me privaré de mis atascos ni de mi parque temático "Como salvar los puntos del carné"
Mañana más
6.27.2006
Oriente medio, obituarios y más
De entrada tengo que agradeceros a todos los que me habéis recibido en la blogesfera. No hay mejor entrada que cuando uno se ecuentra amigos dentro.Aunque para buenos amigos los palestinos y judíos. Uno le pone una bomba al otro. El otro le manda un cohete de represalia, a lo que el primero responde con otro ataque y, para no ser menos, el anterior le devuelve el favor.
¿Hay alguien que a estas alturas se atreva a decir quien de los dos tiene razón?
Cambiando de tercio; se acaban de cumplir los cien años que hoy tendria Billy Wilder. En unos tiempos en los que primar las películas de terror y casquería y la comedia de dudoso gusto, no está mal recordar a quien nos hizo ver a Jack Lemmonn y Tony curtis travestidos Shirley MacLaine prácticando el noble arte de la esquina... En fin, para que más. Creo que le debemos un minuto de sonrisa (que no de silencio, por Dios...)
